A Juanpi. Quien me descubrió el Liebestodt de Wagner.
Rómpete cuerpo mío!
Fragmentos sean mis brazos. Briznas de cúmulos, nimbos
llovizna que cae en tus manos, en el dorso,
en tu rostro ya eterno y umbrío.
En tu rostro que ya no es tuyo. Menos que la nada
No hay en el mundo
oro suficiente
que devuelva la
corriente a tus venas de estatua
No hay cielo que
desemboque en tu frente.
Mis ojos se
precipitan junto al tilo, en tu lecho.
Por evitar el acecho profano del polvo, el avance del
gusano
con mis ojos construyo un altar de aguacero desconsolado
hasta que queden sin brillo ninguno, como dos pozos
negros
Pero ya no es tuyo el rostro que inundo con mi mirada.
Del tiempo, del silencio interminable es tu pecho
El austro da un soplo, levanta su eólica espada
y mi corazón se
desparrama como la arena en el desierto
Juan Ignacio Custodio Arenal.
