En las fotos yo tengo
abuelos,
un cielo gris, una
hemorragia
por donde desemboca y
se desangra
la infancia que no
recuerdo.
La victoria, vencida, se
va borrando,
y el fracaso; la
derrota desaparece.
Agoniza el ocaso, tan
breve.
Se ultima la sombra en el patio.
Inciertamente hubo un
tiempo,
como un vidrio que se
empaña,
cuando yo tenía abuelos,
y tenía la palabra.