No
se trata de escribir
como
si fuera pedir
perdón
cuando está hecho el mal.
No
se trata de mentiras
que,
por repetidas
mil
veces, parezcan la verdad.
No
se trata de cerrar
las
heridas que con la edad
ya
ni duelen.
No se trata de la muerte,
ni
del amor siquiera;
no
se trata del poema.
Será
que es una guerra,
un
conflicto permanente,
donde
gana el que intenta.