Me
acuerdo premeditadamente.
Levanto
el puente que me cruza
de las
facturas y los horarios,
de la
apatía insaciable del presente;
desde
el vórtice en vano,
de
formularios y bisutería.
Una
fuga me prometo, una utopia
que cruza
hasta el pasado.
Y esa
imagen que persigo lo es todo.
Un
niño en el tiempo
detenido, un icono
que me
revela como un enigma.
Rememoro
y me pregunto
si alguna
vez fui esa ensoñación,
si la
piel es la misma,
si ese
niño soy yo.